A nuestro vecino Pedro le han metido un
"clavo" por partida doble: primero, el de una de las
bandas reductoras de velocidad, y segundo el importe de una rueda nueva.
¿El culpable?, el mal estado de las bandas reductoras de velocidad de las calzadas de nuestro barrio que dejan mucho que desear, y o faltan trozos de las mismas o sus elementos más peligrosos (tuercas y clavos) quedan al aire con riesgo para vehículos y personas. Precisamente a nuestro vecino uno de esos clavos perteneciente a la banda que esta en Manuel Azaña, a la altura de la Mueblería Salcines, se le introdujo en la rueda atravesándola hasta la llanta (como puede verse en la foto) dejándola totalmente inservible, o sea que hubo que poner rueda y llanta nuevas. La broma no quedó muy lejos de los 200 €.



Lo más escandaloso del asunto es que cuando reclamó al Ayuntamiento el daño causado por el mal estado de la dichosa banda, se lo denegaron en base a que no avisó a la Po

licía Municipal en el momento del "incidente" y que además no había testigos. Hay que señalar que cuando sucedió el pinchazo los que iban en el interior del vehículo sí notaron un ruido, pararon para comprobar qué había ocurrido pero al no apreciar exteriormente nada extraño, siguieron camino; es al cabo de un par de días cuando se dan cuenta de que la llanta va perdiendo aire y al llevarla al taller se descubre el "pastel", momento en el que acude a poner la pertinente denuncia con reclamación por los daños.
Evidentemente ha presentado de nuevo recurso contra la resolución del Ayuntamiento; ¿testigos? los pasajeros de coche, ¿prueba? que diga el técnico de la empresa que las instala si el clavo en cuestión pertenece o no a una banda reductora, lo demás sobra....bueno no, falta, falta que le abonen la rueda por supuesto!!


Así que vecinos mucho cuidado con las bandas de las calzadas del barrio (y hay varias: frente al Colegio Emilia P.Bazán, Caixa Galicia, Emilio Glez. López...) que puede ser
una auténtica clavada.

